“Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona. Haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida. y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo (Aparecida 29)

Tuvimos la gracia de participar en la misión de Semana Santa 2017: Hna. Dioselina Tabares Suaza, Hna. Emily Adriana Larrota Niño, Hna. Yasmín Contreras Rivera, Vanessa Larrota Niño y quien narra estos maravillosos hechos, Ingrith Dayana Rivas Arciniegas, Postulante.

Acompañamos a las Comunidades Parroquiales de Nuestra Señora de la Macarena, la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, pertenecientes a los barrios Granizal y Popular de Medellín, en las celebraciones programadas para Semana Santa.

Acompañamos la Pascua Juvenil e Infantil, visitamos a los enfermos llevándoles la comunión, en donde también nos compartieron las realidades de su condición. Cada vez me asombro más de la capacidad de acogida, sencillez y humildad con que nos dieron la bienvenida a sus hogares.

Aún, en estos días, siento vibrar mi ser al recordar todas las experiencias que a nivel personal interpelaron mi seguimiento y configuración con Jesucristo, y que en su gracia me permitieron experimentar, pues fue un espacio de recuentro puro y vivo con mis motivaciones en camino de configuración con Cristo.

La Comunidad Parroquial de la Pasión la sentí como un lugar privilegiado por su sencillez, humildad, servicio, entrega y espontaneidad de sus habitantes. Allí se respira un ambiente de profundo fervor familiar. Me siento muy agradecida con Dios porque permitió que experimentara esta nueva mirada más sencilla, colaborada, disponible y autentica. Donde no predomina la lucha de las propias ideas, sino la colaboración mutua entre cada uno los participantes y colaboradores de esta comunidad.

Ha sido cautivador poder compartir más de cerca con esta comunidad parroquial. Me siento bendecida por Dios, pues me permitió experimentar el fervor popular, este que no se aprende en ningún libro, sino que en ocasiones se transmite en nuestros hogares, también la jovialidad, sencillez, calma, disponibilidad del Padre Víctor Mena, pues en él y en otras situación vi la luz que reflejaba Dios, en el distensionamiento de algunas realidades perduradas por mi carácter. Sentir eso fue para mí como una llamada a la transformación desde la calma, paciencia y sosegarían, que Dios va haciendo en su voluntad, esta experiencia me sigue convocando a una docilidad más activa hacia el Espíritu Santo como meta para la vida y camino de configuración con Cristo.

Hubo momentos de aprendizaje en la actividades pastorales, recuentro, impulsos de cubrir necesidades subyacentes en esta comunidad, que Dios nos pone en camino como muestra de su gran misericordia, experiencia de vida que marcan la tuya a través de la palabras, pues nuestro Señor se manifiesta en ellas exigiéndote más generosidad y entrega en nuestro seguimiento.

Me siento gratamente agradecida con Dios, por este tiempo de Gracia, que me brindo en su gran voluntad amorosa, y que me sigue invitando a experimentarlo en lo sencillo y cotidiano de cada día, con fe y esperanza.

Ingrith Dayana Rivas, postulante