Carmelitas TeresasCarmelitas Teresas

Fraternidades Carmelitanas

Las Fraternidades Carmelitanas inician su andadura en Colombia en 1997. Año en que la Comunidad de Bogotá, Colegio El Carmen Teresiano, motivada por la entonces Superiora General, Hermana María Anunciación Gil Tomé, asume comenzar la experiencia de acompañamiento a un pequeño grupo de exalumnas, con deseos de enriquecer su vida desde la espiritualidad congregacional.

Los Estatutos emanados del Gobierno General, así como el Proyecto de Vida de la naciente Fraternidad Carmelitana, orientaron los primeros pasos de las Fraternidades Carmelitanas en la Provincia. En estos 18 años, tanto a nivel Congregación, como a nivel Provincial se ha enriquecido y estructurado el acompañamiento a las Fraternidades Carmelitanas.

Resaltamos el incremento de grupos, los encuentros nacionales trienales y la participación del Equipo Coordinador en el IV Capítulo Provincial. Se acompañan cinco Fraternidades Carmelitanas en Colombia: Bogotá, Cúcuta, dos en Medellín y una en Sonsón. Sus integrantes son Familiares de Hermanas, Profesores, Colaboradores de nuestras Obras, Catequistas, Exalumnas, pertenecientes a grupos juveniles, parroquiales y/o de Agentes de Pastoral.

El esquema de acompañamiento a Fraternidades Carmelitanas es el siguiente:

Captura de pantalla 2015-07-14 a las 4.25.23 p.m.
Volver

Déjate sorprender por la vida de la Fraternidad Carmelitana

fraternidades

Desde el año 1.997 las Hermanas Carmelitas Teresas de San José, hacen una atrevida invitación de introducir al laico a una experiencia de Dios, a la contemplación del mundo de hoy desde los ojos de Jesús, a una vida de oración y a una comunicación con el otro, desde el carisma propio del anonadamiento y la infancia espiritual de las dos Teresas, para juntos extender y consolidar el Reino de Dios, hoy.

18 años después… FRATERNIDAD BOGOTÁ  “Camino de Emaús”

Para mí la Fraternidad
ha sido un libro abierto
ha afianzado en mí fe
y mi vida es un concierto.

Además, las dos Teresas
con sus dichas y desvelos
de mujeres son ejemplo
que solo Dios es perfecto.

El carisma es un perfume
que me ha hecho aprender
a orar como Santa Teresa
y los signos de Dios entender.

Pues Jesús es el motor
que mi vida hace crecer
pues siempre irradio alegría
lo más bello de mi ser.
Marta Rincón

15 años después… FRATERNIDAD MEDELLÍN

Como Ex Carmelita Teresa de San José, inicié en la Fraternidad en el año 2.000, fue la oportunidad de seguir fortaleciéndome desde la espiritualidad Carmelo Teresiana. Ha sido de gran riqueza, el compartir la vida y la fe con personas muy sencillas y acogedoras. Ser fraterna es todo un reto de construir relaciones humanas fundamentadas en la persona de Jesùs y ser testimonio de fe y vida en el ambiente familiar, laboral y social.
Gracias Hermanas Carmelitas Teresas de San José, por la semilla sembrada en mí.
Olga Regina Benítez Restrepo

14 años después… FRATERNIDAD CÚCUTA. “Betania”

La Fraternidad Carmelitana significa una oportunidad de acercarme a beber de la fuente verdadera, Jesús, y la manera como Él me muestra el camino para seguir adelante con esperanza y optimismo.
Me reconforta y me devuelve el camino para continuar con mi vida y mi trabajo de una forma diferente, con la consigna de HACER NUEVAS TODAS LAS COSAS. Carmen Yelipsa Castro Casadiegos

Déjate sorprender… como laicos convocados por Dios a permanecer en Él y por Él, a sentirnos caminantes, animadas por el carisma de las dos Teresas que nos ayudan a vivir el evangelio desde nuestro ser laico. Es una renovación constante de nuestras vidas alimentándonos de la familia de nuestras fundadoras Teresa Toda y Teresa Guasch. Nuestra enseñanza a vivir la unidad enriquecidas con las gracias recibidas, y confiar nuestro proyecto de fraternidad a MARIA nuestra única madre. Nohora Cuberos

8 años después… FRATERNIDAD SONSON. “Estrella del Mar”

La Fraternidad Carmelitana es un llamado que Dios nos hace, porque es un encuentro para compartir con nuestras compañeras, orando por cada una de las familias a las cuales representamos, compartiendo momentos difíciles y alegres. Rubiela Gálvez J.
Quiero agradecer al Señor la oportunidad que me dio de poder pertenecer a la Fraternidad Carmelitana. Porque me ha brindado espacios para crecer en la fe, para profundizar en la vida de los Santos del Carmelo, particularmente las vidas de las Madres Teresa Guasch y Teresa Toda, de San Juan de la Cruz, Sta. Teresa de Ávila y Sta. Teresita del Niño Jesús.
También el poder compartir con personas de diferentes Fraternidades y el recibir la ayuda y orientación permanentes de las Hermanas con quienes hemos compartido en este proceso de crecimiento espiritual.
Inesita Arango B.

Año 2015 FRATERNIDAD MEDELLIN. “Shekinah”

Después de dos años de compartir como laicos en comunidad de fe, hemos dado el paso de convertirnos en Fraternidad Carmelitana, animados por la forma de sentir y vivir el evangelio desde la experiencia y el carisma de las dos Teresas.
Durante este corto tiempo hemos descubierto nuestra vocación de “Hijos de Dios” y la Fraternidad Carmelitana se ha convertido en el instrumento divino para profundizar en la experiencia de oración que lleva a cada uno de los fraternos a descubrir al Dios revelado en Jesucristo, a fomentar entre todos una convivencia cristiana y a sentirnos piedras vivas de la iglesia.
Dejarnos sorprender por la vida de la Fraternidad Carmelitana no es más que sumergirnos en la aventura de recibir amor y dar amor a tiempo y a destiempo, como Discípulos – Misioneros.
Adriana María Bedoya Gallego