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By adminwaumi

DESAFIOS Y RETOS EN LA FORMACIÓN DESDE LA TAREA HUMANIZANTE Y HUMANIZADORA EN LOS PROCESOS DE ACOMPAÑAMIENTO

DESAFIOS Y RETOS EN LA FORMACIÓN DESDE LA TAREA HUMANIZANTE Y HUMANIZADORA EN LOS PROCESOS DE ACOMPAÑAMIENTO

“ÉNFASIS A TENER EN CUENTA”

La Semana de Formadores CRC 2017, con el tema: Desafíos y retos para la Formación desde la tarea humanizante y humanizadora en los procesos de acompañamiento, iluminaron la tarea formativa de los acompañantes de procesos vocacionales. Destacamos algunos énfasis a tener en cuenta: – Ante la complejidad de la formación se impone ser creativas e innovadoras en el acompañamiento. Insistir en procesos de liberación de las personas encaminados a humanizar y a optar por los valores del Reino. (Vínculum n°268 de 2017). – Todo ser humano está capacitado para responder a la voluntad de Dios desde su identidad y posición ante la vida. – Los procesos de personalización están relacionados con los vínculos, los conflictos y duelos. El vínculo, como base fundamental de la persona, son las relaciones que establecemos con los demás.

El conflicto son las tensiones que tiene la persona entre las posiciones de contrarios en su comportamiento como envidia- gratitud, egoísmo- generosidad…El duelo son rupturas existenciales de la persona humana que una vez que se asumen y se resuelven ayudan a la persona a fortalecerse, liberarse y renovarse.

– La persona humana es vulnerable, entendida esta actitud como la capacidad de ser herida, afectada… El acompañamiento ayuda a acoger la herida y transformarla en herramienta de amor. Actitudes de disponibilidad, docilidad, espontaneidad y conversión que ayudan en ese proceso de discernimiento vocacional.

– El sentido de la vida es único e irrepetible para cada persona. No se puede comprar, le compete a cada uno conseguirlo con esfuerzo, flexibilidad y espíritu de cambio. La logoterapia ayuda a este fin, así como los valores creativos, vivenciales y de actitud constructiva.

– La pedagogía de la presencia es una vía de emancipación, de salida de sí mismo, de liberación, de conversión y de crecimiento. Implica en el acompañante: ser misericordioso, comprometido, generoso, paciente, esperanzador, realista, ponerse en el lugar del otro, escuchar y cuestionar.

– El acompañamiento espiritual es una relación de la criatura con el Creador. La persona va refiriendo su vida a Dios, desde todas sus dimensiones. El acompañamiento espiritual requiere del discernimiento, es decir: diferenciar, comprender, y depurar lo que va viviendo de cara a elegir las mejores opciones. En el acompañamiento espiritual, la persona toma en serio las cosas de Dios; permite al Espíritu Santo que lo guíe en libertad y verdad. No pueden faltar los cuestionamientos básicos: ¿Quién soy? ¿Quiénes son los demás? ¿Qué sentido tiene la Vida? ¿Qué quiere Dios de mí?

Comparten Hermanas María Jesús Melón y Dioselina Tabares Participantes en la Semana de Formadores CRC 2017

By adminwaumi

DESAFÍOS EN EL ACOMPAÑAMIENTO VOCACIONAL

DESAFÍOS EN EL ACOMPAÑAMIENTO VOCACIONAL

Encuentro Nacional de Pastoral Vocacional Conferencia Episcopal de Chile.

Santiago, 25-28 de septiembre 2017

Según el ponente en el Encuentro Nacional de Pastoral Vocacional, psicólogo Rodolfo Núñez, los consagrados que necesitamos vocaciones, debemos afrontar algunos desafíos importantes y urgentes:

1. “Necesitamos cambiar, la manera en que cambiamos”, no todos los cambios que hacemos muchas veces en nuestras congregaciones y parroquias, son los que necesitamos. El cambio más significativo, debe darse en la estructura mental de cada consagrado y la pregunta clave es ¿mi vida de seguimiento a Jesús está siendo significativa, como para que otros se decidan a seguir a Jesús, a través de los diferentes carismas regalados a la Iglesia?

2. ¿Cómo y cuánto invertimos en la Pastoral vocacional de nuestras congregaciones, o esta sigue siendo junto con la pastoral juvenil, la pariente pobre de nuestra acción evangelizadora? Invertir en lo económico y en personas dedicadas a hacer este trabajo.

3. Debemos sincerarnos ante el temor que nos provoca trabajar muchas veces con los jóvenes de hoy. Es preciso tomar iniciativas y salir en la mañana, a medio día y en la tarde. No sólo a los jóvenes cautivos de nuestros colegios, sino a otros tantos de nuestros ambientes ¿En nuestros centros educativos católicos qué hacemos con los ex alumnos?, ¿con los profesionales jóvenes?

4. Trabajar la pastoral juvenil vocacional en equipos bien coordinados y elegidos para ello, ¿o preferimos a personas buenas, pero que no abren caminos, no cuestionan a nadie y no se dejan cuestionar por los jóvenes? Hoy día no es suficiente la visión de una persona, hacen falta más ojos.

5. Implicar a las familias en la pastoral juvenil, para que se vaya creando una cultura vocacional, no sólo para seguir a Jesús, sino en los diferentes ámbitos de la vida profesional. Entre tantas búsquedas, alguna de ellas será en busca de Jesús.

6. Crear instancias reales de acompañamiento espiritual y no desanimarse por que los jóvenes no siguen procesos cómo nosotros queremos. Ellos van y vienen, se pierden y aparecen, son hijos de su época, pero nosotros debemos estar siempre ahí, dispuesto a contratar obreros para la mies, no importa la hora, el dueño de la mies, arregla ese impase.

7. Asumir que los procesos formativos se están retardando, los mismo jóvenes lo dicen, “quiero esperar otro año, y quizás otro…” el tiempo de Dios en diferente al nuestro.

8. No dar por supuesto que los que entran mayores tienen ya una personalidad definida, ha andado tan rápido por la vida y en una vorágine constante de cambios, que lo último que han hecho es meterse en sí mimos. Hay que considerar y esperar, que el adulto joven se centre, esto lleva su tiempo, pero cuando lo logra, lo hace en profundidad y muchas veces mejor que los que estamos ya dentro.

9. Los religiosos/as, sacerdotes y laicos comprometidos, debemos estar siempre en formación permanente, estar en la vanguardia y no en la retaguardia. “nadie puede acompañar y motivar a otro a ir a un lugar, si él o ella, no ha ido primero”.

10.Los promotores vocacionales y los formadores deben ser expertos en el arte de “negociar”, el joven no sabe de obediencia unilateral, viene de una cultura lineal, acostumbrado a cuestionarlo todo, tiene mucha información en su disco duro. Hay que aprender a “negociar”, para que los “discos duros se vayan formateando” sin darse cuenta. La pastoral juvenil vocacional debe considerar las coordenadas, históricas, culturales, vitales. No olvidemos que el espíritu está presente en todos y en todas, siempre.

11.Ser muy creativos, hay infinitas posibilidades para obtener los resultados que queremos, no nos cerremos en las mismas de cuándo nosotros fuimos llamados a trabajar en la viña del Señor. Nuestro cerebro es valioso en iniciativas, sólo hay que escucharlo.

12.Tenemos que ser creativos y salir de “nuestras zonas de confort”, ser osados, atrevernos. Hay que ir donde ocurre la magia y aprovechar todas las oportunidades que nuestras presencias ofrecen en los lugares en donde estamos. Demos espacio al Kairòs. Nuestra Santa Madre Iglesia es responsabilidad de todos.

Comparte Hna. Gloria Ximena Bugueño Aracena

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